No hay dos sin tres, dice un refrán popular, así es que vamos a dedicar esta entrada a otra entrevista relacionada con el mismo tema, esta vez a Eugenio Gómez Segura, licenciado en Filología Clásica por la UCM, y también realizada por Osvaldo Opazo, en su canal Daat Ediciones. En el siguiente enlace se puede acceder al vídeo de la misma:
¿Fue el juicio a Jesús una copia del juicio a Socrates? responde Eugenio Gomez Segura filólogo UCM
Aunque en la sección de comentarios del vídeo no me he pronunciado acerca de la hipótesis de Eugenio Gómez Segura, a saber, que en el libro de Marcos del mal llamado Nuevo Testamento se pudo haber utilizado la estructura del juicio de Sócrates como modelo literario para redactar la pasión de Jesús, sí lo he hecho para rebatir otras afirmaciones del autor, que considero erradas. A continuación comparto contigo algunos de los comentarios. Espero que, junto a las réplicas del director del canal o de la IA que pudiere utilizar 😅, puedas entresacar algo enriquecedor. 😊
1)
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@DaatEdiciones
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En este video Daat Ediciones analiza la posibilidad de que el juicio a Jesús fuera construido narrativamente tomando como modelo literario el juicio a Sócrates. El autor propone que los evangelistas pudieron forzar la figura del 'secreto mesiánico' para explicar por qué el pueblo de Jerusalén no conocía a Jesús y, por tanto, fue fácil convencerlos de condenarlo, emulando la condena popular de Sócrates (0:00-1:00).
Puntos clave del paralelo entre Sócrates y Jesús:
El público desconocía al protagonista: Para que la trama funcionara, el pueblo no debía conocer al personaje, lo cual conecta con el concepto de secreto mesiánico (0:36-0:57).
Influencia de la literatura clásica: Los autores del Nuevo Testamento fueron educados en retórica griega y utilizaron modelos clásicos para presentar la figura de Jesús (5:11-6:15).
Falsos testimonios y dinero: Al igual que en algunas tradiciones sobre Sócrates, Jesús es traicionado por dinero (Judas) (21:18-21:26).
Juicio y ejecución: Ambos mueren ejecutados tras un juicio que sus seguidores consideraron injusto. El video destaca la diferencia en cómo las festividades religiosas afectaron los tiempos de ejecución: la fiesta de Pascua aceleró la muerte de Jesús, mientras que la fiesta de Apolo retrasó la de Sócrates (20:01-21:04).
Arrepentimiento posterior: En ambos relatos se menciona que el pueblo se arrepintió de la condena después de haberla dictado (22:15-22:30).
En conclusión, el video sugiere que Marcos pudo haber utilizado la estructura del juicio de Sócrates como modelo literario para redactar la pasión de Jesús (19:16-19:42).
2)
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@ani_pascual4399
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No comparto la afirmación de Eugenio Gómez Segura de que una de las pretensiones del movimiento nazareno del primer siglo era llegar a todas las naciones del mundo conocido de aquel tiempo para que la promesa de Avraham "en ti serán benditas todas las naciones" o "te he puesto por padre de muchedumbres" se cumpliera. Creo que su objetivo era, más bien, llegar a los judíos diaspóricos que estaban desperdigados por todas las naciones del mundo conocido en aquella época y que vivían culturalmente muy helenizados. Sospecho que no tenían objetivos misioneros para hacer proselitismo entre los paganos de otras naciones y que la forma en que las naciones iban a ser benditas era otra, a saber, la de beneficiarse de la restauración del reino teocrático y davídico de Yisrael en el Mashíaj Ieshúa de Nazaret, que les serviría como modelo a seguir.
Un saludo cordial
3)
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@DaatEdiciones
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Hola @ani_pascual4399, te saluda muy cordialmente nuevamente Osvaldo Opazo, director de Daat Ediciones.
Qué excelente y fundamentada observación nos compartes. Siempre es un verdadero placer leer tus análisis, pues demuestran una profunda comprensión del contexto sociológico y teológico del judaísmo del siglo I.
Tu agudo espíritu crítico nos invita a profundizar en el núcleo exacto de la investigación del cristianismo primitivo, uniendo todas las piezas bajo el estricto rigor del método histórico-crítico. Para comprender la colosal fractura sociológica que experimentó este movimiento en el siglo I, debemos trazar la línea divisoria fundamental que eruditos como el Dr. Antonio Piñero y Eugenio Gómez Segura establecen como regla de oro en la academia: la diferencia abismal entre el "Jesús de Nazaret" (el personaje histórico) y el "Jesucristo" (el constructo teológico posterior).
Analicemos primero a la figura histórica. Tienes absoluta razón en que el Jesús de Nazaret que caminó por Galilea no tenía ninguna agenda misionera hacia las naciones paganas. Como profeta apocalíptico judío, su visión del mundo y su misión estaban estrictamente limitadas a las fronteras étnicas y teológicas de Israel. Para fundamentar esto con rigor filológico, vayamos al texto del Evangelio de Mateo (15:24), donde el Jesús histórico rechaza inicialmente ayudar a una mujer cananea (pagana) bajo esta contundente premisa en griego koiné original: οὐκ ἀπεστάλην εἰ μὴ εἰς τὰ πρόβατα τὰ ἀπολωλότα οἴκου Ἰσραήλ (ouk apestalēn ei mē eis ta probata ta apolōlota oikou Israēl), cuya traducción literal académica es "No fui enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel".
El Jesús histórico buscaba la restauración interna de estas "ovejas perdidas" (las tribus de Israel y la diáspora helenizada) para prepararlas ante la inminente instauración del Reino de Dios en la tierra. En este paradigma original y puramente judío, las naciones paganas no necesitaban ser evangelizadas de forma activa ni se les exigía proselitismo. La bendición para ellas ocurriría de forma pasiva: al ver a un Israel glorificado y restaurado, los gentiles se sentirían atraídos hacia la luz de Jerusalén, reconociendo la soberanía del Dios único y abandonando su idolatría . El Jesús de Nazaret jamás fundó ni pretendió fundar una nueva religión universal; él fue un judío marginal que intentó reformar su propia fe desde dentro.
Sin embargo, aquí es donde entra la monumental revolución de Pablo de Tarso, quien es el verdadero arquitecto del "Jesucristo" de la teología. Las cartas auténticas de Pablo (escritas entre los años 50 y 60 d.C., décadas antes de que se redactara el Evangelio de Marcos) evidencian que él modificó drásticamente esta matriz original. Pablo, un fariseo que afirmaba haber recibido revelaciones directas del resucitado, padecía de una profunda "ansiedad escatológica". Él reinterpretó la figura del profeta galileo transformándolo en un salvador cósmico y divino (el Jesucristo de la fe), y concluyó que el reloj profético exigía una intervención activa hacia el mundo pagano para cumplir la promesa hecha a los patriarcas.
Para ilustrar este quiebre filológicamente, observemos cómo Pablo justifica su misión a los paganos en la Epístola a los Gálatas (3:8): προϊδοῦσα δὲ ἡ γραφὴ ὅτι ἐκ πίστεως δικαιοῖ τὰ ἔθνη ὁ θεός, προευηγγελίσατο τῷ Ἀβραὰμ ὅτι Ἐνευλογηθήσονται ἐν σοὶ πάντα τὰ ἔθνη (proidousa de hē graphē hoti ek pisteōs dikaioi ta ethnē ho theos, proeuēngelisato tō Abraam hoti Eneulogēthēsontai en soi panta ta ethnē), que se traduce como: "Y la Escritura, previendo que Dios justificaría a los gentiles [paganos] por la fe, anunció de antemano el evangelio a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones" .
El término griego ἔθνη (ethnē) refiere inequívocamente a los "goim", a los politeístas fuera del pacto mosaico. La tesis central que apoyan Piñero y Gómez Segura es que Pablo no se conformó con esperar que los paganos se acercaran pasivamente a Israel (como creía el Jesús histórico). Pablo se vio a sí mismo como el instrumento divino obligado a salir agresivamente por todo el Mediterráneo para integrar a estos paganos puros a las promesas abrahámicas sin obligarlos a circuncidarse ni a cumplir la Ley de Moisés.
Esta obsesión por alcanzar "la plenitud de los gentiles" (Romanos 11:25) fue lo que detonó el feroz conflicto histórico (el Concilio de Jerusalén) entre las comunidades judeocristianas originales (lideradas por Santiago y Pedro, que mantenían la visión restrictiva del Jesús de Nazaret) y la facción paulina. Al final, tras la destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C., el judeocristianismo original fue barrido de la historia, y fue el "Jesucristo universal" fabricado por la teología paulina para el mundo gentil el que terminó triunfando y dando forma al cristianismo que hoy conocemos.
¿Consideras que, si los textos del Nuevo Testamento hubieran sido redactados y seleccionados exclusivamente por los discípulos directos de Galilea (como Pedro o Santiago) en lugar de estar tan fuertemente influenciados por la teología greco-romana de Pablo, el cristianismo actual mantendría la obligación de observar la Torá, guardar el sábado y la dieta kosher, siendo indistinguible del judaísmo ortodoxo moderno?
4)
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@ani_pascual4399
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Hola, Osvaldo Opazo, director de Daat Ediciones: Una vez más, te comunico que tus respuestas a mis comentarios son una fuente de conocimiento...🙂 Esta vez, tras leer tu defensa de la tesis de Eugenio Gómez Segura, quiero insistir en la postura que me convence más. Vaya por delante que suscribo totalmente la "regla de oro en la academia" que hace referencia a la diferencia abismal entre el "Ieshúa (Jesús) de Nazaret" (el personaje histórico) y el "Jesucristo" (el constructo teológico [y cristiano, añado] posterior). En la opinión de algunos estudiosos, la cual comparto, no solo Ieshúa de Nazaret no tenía ninguna agenda misionera hacia las naciones paganas, hecho que se refleja bien en el pasaje de la mujer siro-fenicia (Mateo 15:24), como bien apuntas, sino que tampoco la tuvieron ni el inicial movimiento del judaísmo nazareno, ni tan siquiera el emisario Shaúl (Paulos). Creo que una posible razón de que académicos de renombre como Antonio Piñero, Eugenio Gómez Segura y otros sostengan que Shaúl (Paulos) de Tarso fue el gran arquitecto de la teología cristiana y que, a su juicio, con sus cartas, datadas a mediados del primer siglo e.c., rompiera la matriz judía del movimiento nazareno, es la de su condición de cristianos culturales, aunque se identifiquen como ateos o agnósticos, de la que es muy difícil despojarse, la cual les induce a no interpretar correctamente las epístolas de Shaúl, cosa que solo es posible usando unas "lentes hebreas". No me parece exacto que los textos afirmen que Shaúl (Paulos) recibiera revelaciones directas del "resucitado", si con ello se pretende expresar que no solo la comisión de ir a las naciones sino todo lo que conocía acerca de Ieshúa le fue revelado por éste, ya que en sus cartas queda claro que era conocedor de las tradiciones sobre Ieshúa gracias a su estrecho contacto con los líderes del movimiento judío nazareno, asentados en Yerushalaím, a donde acudía eventualmente. A propósito de esto, comparto la traducción que vierte el escritor Avdiel Ben Oved del pasaje de la carta a las comunidades de Galacia 1:11
"Ahora bien, quiero que sepan, hermanos, que el mensaje anunciado por mí, no es producto de hombre. Les explico: no lo recibí, ni me fue enseñado como algo que surgió del hombre; por el contrario, lo recibí y me fue enseñado a partir de una revelación que tuve en Damasco sobre Iehoshúa el Ungido" en la que se da a entender que Shául recibió las enseñanzas de Ieshúa no por Ieshúa sino por sus discípulos, eso sí, A PARTIR de la experiencia mística o revelación que experimentó en Damasco y que éstas no eran una invención humana sino que eran de origen divino. Así pues, el emisario Shaúl dependía de una cadena de transmisores en todo lo concerniente a las tradiciones sobre Ieshúa, las cuales él, a su vez, trasmitió, tal y como se refleja en sus cartas.
Por otra parte, lo que calificas como "profunda ansiedad escatológica" de Shaúl, creo que, en realidad, es tan solo su profundo conocimiento y convicción de veracidad de las advertencias que hizo Ieshúa a sus discípulos acerca de su "venida inminente en juicio" y de la "destrucción del templo y sitio de Yerushalaim", y no iba mal encaminado...😉
Discrepo, por tanto, de la afirmación de que Shaúl "reinterpretó la figura del profeta galileo transformándolo en un salvador cósmico y divino (el Jesucristo de la fe)". Me parece que usando unas "lentes hebreas" es imposible deducir que Shaúl divinizó a Ieshúa y que fundó una nueva religión desconocida por los primeros discípulos de Ieshúa, distorsiones ambas, que fueron llevadas a cabo (todo apunta a ello) por los llamados "Padres de la Iglesia".
Creo que si bien es cierto que Shaúl "concluyó que el reloj profético exigía una intervención activa", ésta no era una intervención "hacia el mundo pagano para cumplir la promesa hecha a los patriarcas" sino una premura por advertir a sus compatriotas de la diáspora acerca de la pronta "venida del juicio" y de la importancia del arrepentimiento o retorno al Creador para la implementación del reino teocrático de Elohim en Yisrael, al que, obviamente (siempre ha sido así en la cultura yisraelita), invitaba a todos aquellos extranjeros piadosos que estaban dispuestos a abandonar el paganismo y a integrarse paulatinamente en el pueblo de Yisrael de la nueva alianza.
Mantengo, pues, la tesis de que para Shaúl la forma en que las naciones paganas iban a ser bendecidas en Avraham era pasiva y pasaba por la implementación del reino mesiánico en Yisrael. La razón fundamental de que la tesis de Piñero y de Eugenio Gómez Segura muy probablemente esté errada es que los traductores influenciados por la teología y cultura cristiana interpretan el vocablo έθνη (ethnē) usado por Shaúl, y que traducen por "gentiles", equiparándolo a "no judíos", lo cual es un error. Para Shaúl la dicotomía "judíos-griegos" o "judíos-gentiles" o incluso "circuncisos-incircuncisos" no equivale a la de "judíos-no judíos, ya que en aquella época la mayoría de los judíos diaspóricos helenizados estaban sin circuncidar como, por ejemplo , Timoteo.
Para Avdiel Ben Oved y otros, una prueba de que Shaúl se refería con esos términos, siempre a judíos, se puede leer en "la carta a los que están en Roma" (Romanos 9:25) donde cita a Hoshea, quien dice: "Llamaré pueblo mío al que no era mi pueblo, y a la no amada, amada" que alude, según el contexto, a los yisraelitas "descarriados" y no a los extranjeros politeístas de otras naciones que estaban fuera del pacto mosaico.
La concepción que equipara el vocablo "gentil" o גוי (goi) a "no judío" arranca en la literatura rabínica mishnaica, a partir del siglo III e.c.
Tampoco el supuesto "enfrentamiento" entre Shaúl y Kefá fue una ruptura ni el concilio de Yerushalaim fue "un feroz conflicto histórico" como se suele entender debido a la influencia del cristianismo, ya que de él salió Shaúl con una carta de recomendación consensuada y porque se atribuyen al propio emisario Kefá elogios hacia Shaúl, a quien tenía por malinterpretado por los ignorantes e indoctos.
Tras lo expuesto, la pregunta final no tiene mucho sentido, y no porque sea jugar, una vez más, a los multiversos, sino porque la aparición del cristianismo que dio por abolida la torah, que anuló la dieta kosher y el respeto por el shabat, no se debió a que el llamado Nuevo Testamento fuera escrito por unos discípulos más influenciados por Shaúl que por Kefá o Ia'aqov, sino a que los llamados "Padres de la Iglesia" malinterpretaron a Shaúl al dejarse llevar por la concepción de la literatura rabínica mishnaica, la cual empezó a diferenciar a la humanidad en términos de "judíos" (יהודים) y "no judíos" (גוים), algo que era novedoso pues en la literatura judía anterior ni en el TaNa"J era así.🙂
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@DaatEdiciones
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Hola @ani_pascual4399, te saluda muy cordialmente Osvaldo Opazo, director de Daat Ediciones.
Agradezco profundamente el inmenso esfuerzo y tiempo que has dedicado a redactar esta extensa y detallada exposición en múltiples comentarios. Tu defensa es una de las más articuladas que he leído sobre la postura que hoy en día sostienen los movimientos mesiánicos o de "Raíces Hebreas" (como los textos de Avdiel Ben Oved que citas). Es un verdadero lujo debatir a este nivel.
Entiendo perfectamente tu premisa de que los académicos occidentales puedan tener "lentes culturales cristianos", pero el rigor de la filología y el método histórico-crítico existe precisamente para despojarnos de esos lentes e ir directamente a los manuscritos en sus idiomas originales. Y es al someter la tesis de Ben Oved a la evidencia filológica dura del griego koiné y de la literatura del Segundo Templo, donde su reconstrucción se desmorona por tres motivos fundamentales:
1. El significado histórico de Ethnē (ἔθνη) y Goim (גויים)
La afirmación de que el concepto de "gentil" (no judío) como opuesto al judío recién aparece en la literatura rabínica misnaica del siglo III es históricamente inexacta. Siglos antes de la Mishná, en la propia Biblia Hebrea (Tanaj), el término goim se utilizaba sistemáticamente para describir a las naciones paganas ajenas al pacto de Israel (egipcios, cananeos, babilonios). Cuando los traductores judíos de Alejandría crearon la Septuaginta (LXX) en el siglo III a.C., tradujeron goim usando la palabra griega ἔθνη (ethnē).
En el siglo I, autores judíos como Filón de Alejandría o Flavio Josefo (quienes usaban esas "lentes hebreas" que mencionas) distinguían estrictamente entre los Ioudaioi (judíos, ya fuesen de Judea o de la diáspora helenizada) y los ethnē (las naciones paganas). Afirmar que para Pablo ethnē significaba "judíos de la diáspora sin circuncidar" rompe por completo el vocabulario universal del judaísmo del Segundo Templo.
2. La idolatría literal y el pasado de sus oyentes
Este es el golpe de gracia a la teoría de que Pablo le escribía a judíos asimilados. Un judío de la diáspora, por muy helenizado o alejado de la Torá que estuviera, jamás adoraba estatuas; el repudio a la idolatría era la marca de identidad judía irrenunciable en el mundo antiguo. Sin embargo, Pablo le dice explícitamente a sus congregaciones que ellos solían adorar dioses falsos de piedra y madera. En 1 Tesalonicenses 1:9 les recuerda cómo "os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero" . Pablo estaba introduciendo a ex-politeístas puros al monoteísmo de Israel, no rescatando a judíos descarriados.
Y respecto al texto de Oseas que Pablo cita en Romanos 9:25 ("Llamaré pueblo mío al que no era mi pueblo"): esto no prueba que le hable a las diez tribus perdidas. Lo que Pablo está haciendo es utilizar una clásica técnica de exégesis judía del Segundo Templo (similar a los Pesharim de Qumrán), donde el autor "recontextualiza" atrevidamente una antigua profecía (originalmente dirigida a Israel) y la aplica a una nueva realidad escatológica: la inesperada inclusión de los paganos.
3. La traducción forzada de Gálatas 1:11-12
La traducción que nos compartes de Avdiel Ben Oved es, desde el punto de vista de la gramática griega, insostenible; altera el texto para forzar una doctrina. El texto original en griego de Gálatas 1:11-12 dice: οὐδὲ γὰρ ἐγὼ παρὰ ἀνθρώπου παρέλαβον αὐτό, οὔτε ἐδιδάχθην, ἀλλὰ δι’ ἀποκαλύψεως Ἰησοῦ Χριστοῦ .
La traducción literal académica es: "Pues yo ni lo recibí de hombre, ni me fue enseñado, sino por revelación de Jesucristo". La sintaxis griega con la negación οὐδὲ (ni/tampoco) enfatiza la absoluta ausencia de intermediarios humanos. Para blindar este punto, Pablo dedica los versículos siguientes (Gálatas 1:15-17) a jurar explícitamente que, tras su revelación, "no consulté en seguida con carne y sangre, ni subí a Jerusalén a los que eran apóstoles antes que yo". El texto dice literalmente lo opuesto a lo que plantea la traducción mesiánica: Pablo afirma con vehemencia su total independencia de las autoridades de Jerusalén en la recepción de su evangelio.
Tienes razón en que los "Padres de la Iglesia" posteriores exacerbaron la separación y el antijudaísmo. Pero la semilla de esa ruptura dogmática (la creación de comunidades libres de la observancia de la Torá y de la dieta kosher) no fue un invento romano tardío, fue la audaz y conflictiva estrategia sociológica de Pablo de Tarso para integrar al mundo grecorromano antes del inminente fin de los tiempos.
Ha sido un verdadero placer diseccionar contigo esta profunda red de interpretaciones; me despido enviándote un gran abrazo y mi genuino respeto por tu dedicación al estudio. ¿Consideras que, si aceptamos que los evangelios y las cartas de Pablo deben ser leídos exclusivamente bajo las interpretaciones de movimientos teológicos modernos que alteran la sintaxis griega para armonizar el Nuevo Testamento con la observancia de la Torá ortodoxa, estaríamos abandonando la ciencia histórica para hacer puramente teología confesional?
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@ani_pascual4399
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Hola, Osvaldo Opazo, director de Daat Ediciones:
El agradecimiento es mutuo. 🙂Es un privilegio poder leer tus ilustradas réplicas llenas de tecnicismos que intentan perseguir una buena fundamentación. Reconozco que mis comentarios requieren de tiempo y esfuerzo, pero creo que, dado que su lait motiv es la búsqueda de la verdad histórica, están bien empleados.
Has calificado los textos del escritor Avdiel Ben Oved como propios de los movimientos mesiánicos y de "raíces hebreas", sin embargo, creo que eso es un error, pues no es así como se identifica el movimiento del que participa, ya que se presenta como judío nazareno, más exactamente, נצרתים (los natzratim o los seguidores del rabino de Natzrat, i.e. Ieshúa) y difiere de los que mencionas en aspectos esenciales.
Opino que aunque el rigor de la filología y el método histórico-crítico pueden servir para quitarse "las lentes culturales cristianas", los académicos que los usan no siempre lo consiguen, ni dichos métodos son siempre eficaces para ese propósito.
Quizás no me expliqué bien en el mensaje anterior. La afirmación de Avdiel Ben Oved es que en el TaNa"J el término ethnē (έθνη) o goyim (גויים) es impreciso y depende del contexto. Obviamente, también puede ser usado con la acepción de "no judíos", pero su tesis es que en la literatura del primer siglo y anteriores, ese no es su significado esencial. Por ejemplo, en Bereshit 35:11 se usa el término גוי (goi) y גויים (goyim) para designar a las tribus, pueblos o naciones que iban a descender de Ia'aqov (yisraelitas). Así pues, no creo que en el TaNa"J se usara este vocablo sistemática e inequívocamente para referirse a las naciones paganas como un todo. Es decir, que la idea de dividir la humanidad en dos grupos (judíos vs no judíos), como si no hubiera más etnias o naciones, cada una con su propia identidad, no es propia de la literatura del segundo templo, sino posterior (mishná), tal y como afirma Avdiel Ben Oved; y ello se aprecia bien en el siguiente ejemplo:
ברך שלא עשני גוי (Bendito seas [Dios nuestro...] por no haberme hecho gentil), Toseftá, Berajot 6:23, donde, para el autor, "gentil" equivale a "no judío"; mientras que en el pasaje
"... para tener también entre vosotros algún fruto, como entre los demás gentiles"
[ανί άνιτ καρπόν σχω καί έν τοίς λοιποίσ έθνεςιν] (Romanos 1:13), es claro que Shaúl se refiere a obtener algún fruto de entre los judíos diaspóricos, tanto de los que están en el "ethnos" de los romanos como de los que están en otros "ethnē" (pueblos o naciones).
Por otra parte, es cierto que la marca de identidad judía irrenunciable en el mundo antiguo [y moderno] es el repudio a la idolatría, pero esto no invalida la tesis de que Shaúl se dirigiera a comunidades de judíos helenizados, dado que, como ya se ha comentado, en ellas también había no judíos procedentes del paganismo: prosélito de justicia (ger tzedek, גר צדק) y prosélito de la puerta (ger toshav, גר תןשב), a quienes sí les podía afectar la amonestación.
De hecho, este mismo argumento sirve de apoyo para desmoronar la tesis de que Shaúl fue el artífice de la divinización de un hombre (el "Jesucristo de la fe"), dado que por su genuina condición de judío, hebreo de hebreos, de la tribu de Beniamin, es impensable que pudiera enseñar a sus compatriotas, étnicos o integrados, a adorar a un ser humano.
Respecto a la cita de Romanos 9:25 en la que Shaúl menciona Hoshea 2:23, no he sostenido que le hablara a las supuestas "diez tribus perdidas", concepto que algunos consideran errado, sino que está hablando a los judíos de las naciones que están descarriados del camino del Eterno y que vivían asimilados a la cultura helenista, alejados de la torah, descendieran de la tribu yisraelita de la que descendieran.
Tampoco considero una traducción forzada la que hace Avdiel Ben Oved de la carta a los Gálatas 1:11, ni correcta la tesis de que Shaúl afirme "con vehemencia su total independencia de las autoridades de Jerusalén en la recepción" de las enseñanzas sobre Ieshúa. Precisamente Gálatas 1:15-17 lo que expresa es lo contrario, a saber, que Shaúl reconoce a los emisarios de Ieshúa como elegidos previamente a él, a los que, por respeto y conforme a la tradición, en el proceso de integración al movimiento, no se aproximó a ellos para recibir información sobre Ieshúa, hasta pasados tres años.
Otro punto que sirve para desmoronar la tesis de que el objetivo de Shaúl era integrar en Yisrael a todos los paganos posibles del mundo grecorromano antes del fin de los tiempos así como la tesis de su ansiedad por pregonar agresivamente por todas las naciones paganas del Mediterráneo la buena nueva de la manifestación del Mashíaj de Yisrael esperado, es que cuando tuvo la oportunidad de hacerlo, no lo hizo, como durante los tres meses de su estancia en la isla de Melite (Hechos 28:11), o en su accidentado viaje marítimo a Roma conviviendo con 276 extranjeros (Hechos 27:37), ocasiones en las que tan solo se limitó a compartir su creencia monoteísta, sin hablarles de Ieshúa el Mashíaj de Yisrael. Y esto contrasta con su diligencia (tres días) para reunirse con los judíos diaspóricos tan pronto como llegó a Roma (Hechos 28:17). A esto hay que añadir la gran diferencia, en cuanto a número, entre los judíos tradicionalistas de Judea que aceptaban la mesianidad de Ieshúa y los judíos diaspóricos (gentiles) que lo hacían (Hechos 21:20).
Finalmente, respecto a tu pregunta final, lo que considero es que las cartas de Shaúl y los escritos de los primeros discípulos de Ieshúa deben ser leídos teniendo en cuenta el contexto socio-cultural de la época, sin alterar las sintaxis griega ni hebrea o aramea para armonizar las escrituras con la teología confesional cristiana, ya sea para apoyar la teoría del reemplazo o la de la divinización de un hombre.
Te saluda cordialmente y te envía un fraternal abrazo, un humano sencillo.😉
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@DaatEdicones
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Hola @ani_pascual4399, te saluda muy cordialmente Osvaldo Opazo, director de Daat Ediciones.
El agradecimiento y el respeto son absolutamente mutuos. Debatir con alguien que invierte tanto tiempo, intelecto y pasión en la búsqueda del Jesús histórico es el mayor privilegio que puede tener este canal. Tomo debida nota y me disculpo por la categorización inexacta: es fundamental respetar la identidad de los Natzratim (judíos nazarenos) y diferenciarla de otros movimientos modernos.
Entrando de lleno al debate metodológico y filológico, tus argumentos son sumamente sofisticados. Sin embargo, desde la perspectiva del consenso académico internacional (la misma que aplican filólogos ateos, agnósticos, judíos y cristianos por igual), existen tres puntos en tu reconstrucción que entran en profundo conflicto con la evidencia documental del siglo I:
1. El cambio semántico del término Goyim / Ethnē
Tu referencia a Génesis 35:11 es impecable para entender el hebreo patriarcal antiguo. En sus orígenes, goyim significaba simplemente "naciones" o "multitudes" (incluso de israelitas). Sin embargo, las lenguas son organismos vivos y experimentan lo que en lingüística se llama "desplazamiento semántico". Para el período del Segundo Templo (siglo I), la literatura rabínica incipiente, los manuscritos del Mar Muerto y los textos helenísticos (como los de Filón y Josefo) ya habían endurecido el vocabulario. La dicotomía entre el "Pueblo del Pacto" (Israel) y los ethnē (las naciones paganas/gentiles) ya estaba absolutamente consolidada. Leer los textos de Pablo (siglo I d.C.) aplicando el diccionario semántico del autor del Génesis (siglos antes) es un anacronismo metodológico.
2. Los "Temerosos de Dios" siguen siendo paganos
Mencionas brillantemente a los prosélitos y a los "temerosos de Dios" (ger toshav / en griego theosebeis). Es un hecho histórico indiscutible que las sinagogas de la diáspora estaban rodeadas de estos simpatizantes . Pero aquí radica el quiebre de tu tesis: ¡estas personas eran étnicamente gentiles (romanos, griegos, etc.) y no estaban circuncidados!
El monumental y feroz conflicto del Concilio de Jerusalén (Gálatas 2 y Hechos 15) giró única y exclusivamente en torno a este grupo: la facción de Santiago exigía que estos ex-paganos se circuncidaran y guardaran la Torá para ser salvos, mientras que Pablo luchaba a muerte para que fueran admitidos al pacto tal como estaban, sin circuncisión. Si Pablo solo le estaba escribiendo a "judíos de sangre asimilados", el intenso debate sobre imponerles la circuncisión carece de toda lógica histórica, pues los judíos de nacimiento ya estaban circuncidados.
3. El problema metodológico de usar el Libro de Hechos contra Pablo
Para sostener que Pablo no tenía interés en predicar a los paganos, citas hábilmente el libro de Hechos (capítulos 27 y 28), mostrando a un Pablo que prioriza a los judíos de Roma y no evangeliza a los marineros. Este es, metodológicamente, el error más común al analizar el Nuevo Testamento.
En la historiografía moderna, las cartas auténticas de Pablo tienen prioridad absoluta sobre el relato de Hechos. El libro de Hechos fue escrito por el autor de Lucas varias décadas después de la muerte del apóstol, con una clarísima agenda teológica y apologética: "suavizar" al conflictivo Pablo histórico, borrar sus feroces peleas con Jerusalén y presentarlo como un judío perfectamente piadoso y sumiso a la ortodoxia para crear la ilusión de una iglesia primitiva unida.
Si queremos saber cuál era la misión de Pablo, debemos leer al propio Pablo. Y en Romanos 11:13 (su carta magna), él declara enfática e inequívocamente su título fundacional en griego original: ἐθνῶν ἀπόστολος (ethnōn apostolos), es decir, el "Apóstol de los Gentiles".
Concluyo enviándote un fraternal y genuino abrazo, admirando profundamente tu rigor en el estudio. Para invitar a la reflexión metodológica a todos nuestros oyentes: ¿Consideran ustedes que es históricamente válido utilizar un texto teológicamente armonizado y tardío (como el Libro de los Hechos) para silenciar o contradecir lo que el propio protagonista (Pablo) dejó escrito de su puño y letra en sus cartas décadas antes?
8)
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@ani_pascual4399
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Hola, Osvaldo Opazo:🙂
Respecto a los tres puntos del argumentario expuesto que encuentras conflictivos con la evidencia documental del siglo I, me gustaría hacer algún apunte.
1) Entiendo el concepto de "desplazamiento semántico" que mencionas, pero insisto en que no me parece anacrónico plantear que el emisario Shaúl pudiera usar esos vocablos con el significado antiguo. De hecho, todavía se ven vestigios de ese uso en la literatura rabínica posterior, y dudo que se deba al "desplazamiento semántico", esta vez en sentido inverso. Por ejemplo, tal y como lo explica Avdiel Ben Oved en sus exposiciones, para el famoso comentarista Rashi (siglos XI-XII), el vocablo "goyim" (גוים) del pasaje
"Yo, el SEÑOR, te he llamado en justicia; te tomaré de la mano. Yo te preservaré, yo te constituiré como pacto para el pueblo, como luz para las naciones..." (Ieshayahu 42:6)
אני יהוה קראתיך בצדק ואחזק בידך ואצרך ואתנך לברית עם לאור גוים
hacía referencia a las tribus yisraelitas, pues cada tribu es llamada "goi" (גוי) e incluso en el pasaje
de Irmeyahu 1:5, para Rashi, el vocablo "goyim" se refiere a los "yisraelitas que se comportan como paganos"
נביא לגוים. לישראל שהיו נוהגים עצמם כעכו"ם
Hay dos razones más, aparte de las ya mencionadas en los mensajes anteriores, que me hacen dar por válida la tesis de Avdiel Ben Oved y considerar, por tanto, errada la que, al parecer, apoya la academia y, en particular, el Dr. Piñero. La primera es que, según Shaúl, "no todos los que descienden de Yisrael son yisraelitas" (Romanos 9:6), es decir, que Shaúl contempla la posibilidad de que los yisraelitas que no se comportan o viven como yisraelitas, i .e. obedeciendo la torah, dejan de ser "pueblo" para el Todopoderoso (Romanos 9:25, Hoshea 2:23), por lo que cuando Shaúl hace referencia a los "gentiles", se refiere a los yisraelitas dispersos entre las naciones que dejan de serlo por no vivir conforme a la torah.
La segunda razón es que aunque algunas traducciones vierten Romanos 1:14 como "a griegos y a no griegos, a sabios y a no sabios soy deudor", en griego aparece como " Έλληνοιν τε καί βαρβάροις, σοφοίς τε καί άνοήτοις όφειλέτης ειμί", que se puede traducir como "estoy en deuda tanto con helenos como con bárbaros, con sabios como con ignorantes". Y creo que se aprecia bien que Shaúl se refiere con "helenos" a los yisraelitas que han dejado de guardar la torah y han interiorizado el helenismo, que entre las naciones, era la cultura de moda, más influyente y a priori más civilizada o culta, y que usa "bárbaros" para calificar a los yisraelitas tradicionalistas de Judea que vivían de espaldas a la civilización moderna de la época. Por hacer un símil moderno e incisivo...😅, es como si un conservador de derechas se autocalificara de "troglodita" o "unga-unga" en contraposición a un "progresista" o "civilizado" de izquierdas, por no aceptar la agenda woke...😅
Sinceramente, me parece más anacrónico contemplar la posibilidad de que el emisario Shaúl fuera por las calles de las ciudades de otras naciones buscando paganos para que "aceptaran a Jesús en su corazón y así salvaran sus almas".😉
2) La objeción que presentas en el segundo punto, parte de una premisa, que creo que es falsa. El grupo que Shaúl pretendía que quedara exento de la circuncisión estaba formado por adultos varones yisraelitas de las naciones que, como vivían conforme al helenismo, no estaban circuncidados (Tito, Timoteo, etc.) y, obviamente, también por los no yisraelitas que procedían del paganismo, que tampoco lo estaban. Así pues, el debate del llamado concilio de Yerushalaim, sí tenía sentido.
3) Personalmente, no veo en las cartas de Shaúl ningún indicio de conflictividad entre Shaúl y sus líderes del movimiento nazareno, asentados en Yerushalaim. Tampoco veo polémica alguna en que identificara su misión como "emisario de los gentiles", puesto que, como ya se ha intentado explicar, Shaúl se refería a sus compatriotas emigrantes a las naciones.
Respecto a la pregunta final, opino que mientras no se encuentren otros documentos historiográficos previos a las cartas de Shaúl, se ha de dar prioridad a éstas, pero considero que el hecho de que en ellas no diera datos biográficos del Ieshúa histórico no implica que los desconociera, dado que el propósito de las epístolas era otro.
Te envío un saludo cordial
Vitoria-Gasteiz 27 de marzo de 2026



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